¿Cuántas sesiones necesito?

Aunque en muchos casos ya desde la primera sesión se pueden apreciar cambios sustanciales, suelen hacer falta entre 3 o 4 sesiones, con un intervalo aproximado de 20 días entre cada una, dependiendo del motivo de la consulta, para advertir y ser consciente  de un cambio significativo.

Eso sí, también hay que tener en cuenta muchos factores, y no solamente los “internos”, si no: el tipo de trabajo que se realiza, la posible medicación que se esté tomando, el ambiente familiar, la alimentación, la actividad física, el descanso, etc… todo influye.

Por eso, la pregunta que parece muy útil de plantearse, no es “la cantidad de sesiones que damos a la terapia o al terapeuta para que nos cure”, sino… ¿cuántas sesiones, cuánto tiempo estamos dispuestos a darnos a nosotros mismos para escuchar, entender y liberar los bloqueos, tensiones y traumas acumulados?.

Si me permiten un apunte…, en la mayoría de los casos que acuden a consulta, la tendencia es que estamos acostumbrados o nos han inculcado a que cuando tenemos un problema vamos a donde un profesional (el que sea) para que nos haga, nos arregle… Y esperamos o tenemos expectativas de solucionar nuestra patología o problema (con el que acudimos a consulta) en tan solo una sesión.

Pues bien, simplemente decirles, que esto a veces ocurre y a veces no. Con este Trabajo, esto no funciona así, como estamos acostumbrados a pensar. No se estipula un tiempo concreto (“X” sesiones), cerrado, limitado… Esto sería limitar el propio Trabajo, proceso y potencial del paciente en cuestión. El cuerpo no siempre se reajusta en una sesión, depende de muchos factores.

A veces, es necesario que la persona pase por un proceso de reequilibrio mucho más profundo y complejo. Por eso se habla de un margen de entre 3 o 4 sesiones para observar la evolución de la persona y que ella, a la vez, también pueda ser consciente de su propio proceso.

Cada persona tiene su propia historia de vida y por tanto su propia evolución y proceso personal. Unos más lento, otros más rápido; unos más intenso o doloroso, otros más llevadero y casi imperceptible; unos más conscientes, otros menos conscientes del proceso, etc…, pero el denominador común en todos los casos es que el Trabajo se está haciendo igualmente.

Cada persona es un mundo y como ya he dicho antes, cada uno tenemos nuestra propia historia impresa en nuestro disco duro interno, de la cual, no se habla en ninguno de  los libros que pueda encontrarme a lo largo de mi carrera profesional.

Por eso te propongo, que dejemos a un lado esa creencia inculcada de que “voy a tal profesional a que me arregle tal cosa…”, y nos demos la oportunidad de empezar a confiar y a creer en nuestro propio potencial y en el de nuestro cuerpo para auto-sanarnnos, sin la necesidad de intervención o manipulación externa…

Respóndete sinceramente, ¿Tendrías el coraje de enfrentarte a tu proceso personal, confiando y permitiéndole a tu cuerpo que haga su propio Trabajo?

Si la respuesta es Sí, aquí me tienes para acompañarte y guiarte en el camino.

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