Reservas

Si no quieres probar la Quietud Dinámica... No leas este texto.

Aunque desde la primera sesión se pueden apreciar cambios (según la persona), suelen hacer falta entre 3 o 4 sesiones con un intervalo aproximado de 20 días entre cada una. Dependiendo del motivo de la visita, para advertir y ser consciente de un cambio significativo. Así, llegaremos al encuentro profundo con nuestro bienestar y conectaremos realmente con nuestra esencia. Tan solo es preciso CONFIAR y RENDIRSE PLENAMENTE al Trabajo.

Estipular un tiempo concreto (“X” sesiones), sería limitar el propio Trabajo y el potencial de la persona en cuestión. Cada individuo tiene su propio ritmo. Y éste, a su vez, depende de muchos factores como el tipo de trabajo que se realiza, el ambiente familiar que le rodea, la alimentación, la actividad física, el descanso… Todo influye.

Aquí se escucha al cuerpo en su TOTALIDAD, mediante un trabajo especializado, sutil y muy potente a la vez. En el Trabajo que la persona realiza a través de la Quietud Dinámica se alcanzan niveles de trabajo impensables e indescriptibles para la mente humana. Niveles de los que no llegamos a ser conscientes, pero que están ahí y forman parte de nosotros.

Resumiendo: todo lo que pueda contarte sobre los beneficios del enfoque Biodinámico implica quedarme escasa y estar limitando el potencial del propio Trabajo. Se trata de una conexión íntima, profunda e infinita con tu propio Ser, encarnada y sentida en una experiencia única e irrepetible en la camilla, donde el Trabajo hace su trabajo. Así de simple.

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