¿Qué hace el Osteópata?

A pesar de que los principios de la Osteopatía son los mismos para cada osteópata, cada persona es distinta y cada profesional único. Los estilos de las sesiones pueden ser tan variados como la firma de cada uno. Aunque la intención de restaurar la continuidad fluida, el equilibrio y la armonía permanecen universales.

Un buen osteópata tiene que ser capaz de cuidar de sí mismo; ser capaz de estar presente con el cliente con ecuanimidad; saber crear en su espacio unas condiciones seguras, donde el cliente pueda ser quien es; saber observar sin intervenir, pero también saber mostrar lo que está sucediendo; saber proveer a la persona de recursos suficientes para que pueda comprender, aceptar y asimilar su proceso.

En definitiva, simplemente hace falta presencia y quietud. La quietud es un estado en el que somos conscientes de lo que está ocurriendo sin dejarnos atrapar por ello. Sea cual sea la causa de la visita, procuro mantener una visión global sobre la persona, accediendo de esta manera a las fuerzas innatas contenidas en su propio cuerpo. Finalmente, el cliente se trata a sí mismo. Lo que yo facilito es que las personas entren en contacto directo consigo mismas y vean quiénes son, de dónde proceden y así contacten con su propia esencia, accediendo a su potencial interno, más allá de lo que creen conocer. Les acompaño en su camino individual, a través de un contacto simple y auténtico.

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